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La Cava del Bierzo

Reseña del vino del Bierzo

El Vino del Bierzo, como la propia comarca que le da nombre y lo caracteriza tiene una dilatada historia.

Ya hace unos 2000 años, Plinio el Viejo y Estrabón, naturalistas y viajeros de la Roma imperial, nos hablan en sus escritos de la existencia de vides en los alrededores de la ciudad fortificada astur de  Bergida.

Con la llegada de los romanos, el aprovechamiento de la vid se convirtió en  uno de los pilares fundamentales de la economía local, cultivo imprescindible para abastecer a los mineros que explotaban las minas de oro  de este noroeste semirromanizado y a los soldados que las custodiaban.

Durante la época oscura, con las invasiones de los pueblos bárbaros por Hispania, y la posterior unificación a manos godas, la importancia de los viñedos en el Bierzo, se mantuvo. Suevos y godos dictaron normas para la protección de tan importante cultivo, imprescindible para la liturgia y para la alimentación.

A pesar de la prohibición coránica, los andalusíes protegieron el cultivo y mejoraron las técnicas de elaboración del vino, aunque en nuestra zona, debido a los frecuentes cambios de manos, no es probable que tuvieran mucha influencia las normas de uno u otro lado

En el siglo XI, ya asentada la reconquista, se nos habla de un tal  Abad Gaucelmo, al cual se le cede una viña en Valdecañada, con cuyo fruto aliviar las penurias de los peregrinos a su llegada a tierras bercianas en el albergue de Foncebadon.

También por estas fechas, siglo arriba siglo abajo, llegan los monjes cluniacenses al monasterio de Santa Maria de Carracedo, y con ellos nuevas técnicas de cultivo del viñedo, y de elaboración de vino.

Durante toda la Edad Moderna, el cultivo de la vid y la producción de vino se afianzan en la comarca, llegando los vinos del Bierzo a tener fama en los mercados circundantes, Galicia y Asturias  principalmente

En el s XIX, la filoxera casi acaba  con los viñedos en toda España, y por supuesto en nuestra comarca, que ve  sus pueblos abandonados y sus gentes emigradas, lo que da idea del arraigo y la fuerte dependencia comarcal de este cultivo.

Con la recuperación a través del injerto en vid americana, y durante todo el s XX el vino del Bierzo va recuperando superficie y aumentando su calidad, hasta verse reconocido por el Ministerio de Agricultura en el año 1989 con la concesión de la Denominación de Origen "El Bierzo".